Ascenso al Lüsener Spitze
Tyrol, Austria
Alpinismo / Altura: 3230m / Desnivel: 1700m / Grado: PD+
agosto de 2026 #montañismo#alpinismo#aventura#glaciar#alpes#austria#tyrol
Ver mapaEl Lüsener Spitze es una montaña de 3230m de altura ubicado en Tyrol, Austria, específicamente en los Alpes de Stubai, al suroeste del país.
Esta vez hicimos equipo Phil y yo, el equipo germano-mexa 🇩🇪-🇲🇽.
Phil sugirió esta montaña no tanto por la altura sino por el reto: implicaba subir 1700m de desnivel por terreno alpino con poca o ninguna señalización y - el reto principal - cruzar un glaciar posiblemente con crevasses (grietas profundas en el hielo).
Llegamos un día antes al refugio de montaña Franz Senn, con una aproximación de 8km hasta nuestro destino final; este sería nuestro "campo base". Phil tenía un track para seguir en nuestros GPS', yo llevaba el mapa. Revisamos la ruta, nos pareció clara. El único problema era la previsión meteorológica que nos daba aproximadamente una hora de lluvia ligera por la mañana y - lo peor - posibilidad de tormentas eléctricas por el medio día, lo cual significaba una ventana de tiempo algo ajustada pero factible.
Decidimos cancelar el desayuno y salir lo más temprano posible, hacer un ascenso rápido y regresar cuanto antes para que si nos tocaba la tormenta, no sucediera durante la progresión por el glaciar. Decidimos también que la lluvia mañanera no sería un problema, si nos mojábamos, ya nos secaríamos sobre la ruta.
El glaciar.
Un día antes en el refugio mientras bebíamos una cerveza de trigo sin alcohol, nuestros mexicanismos llamaron la atención de un hombre, un regiomontano que nos hizo algo de plática. Nos comentó que al glaciar que afrontaríamos hoy le apodan el laberinto porque sus crevasses forman dicha estructura.. eso nos mantuvo bastante alertas.
Otra cuestión era si podríamos cruzar de la montaña rocosa hacia el glaciar, porque al derretirse, el hielo se retira de la roca, creando espacios amplios que no pueden ser cruzados, como si fueran desfiladeros, y pueden aparecer de camino al glaciar o desde el glaciar hacia la montaña, potencialmente impidiéndonos el camino; esto tendríamos que averiguarlo.
Hora de aventura.
Nos levantamos 5:30am, nos alistamos y nos fuimos del refugio. No estaba lloviendo, solo un poco nublado en general. Ascendimos hasta el lago Rinnensee donde desayunamos una barrita energética y tres dátiles. Por esta zona dejamos atrás la franja de pinos y tierra para adentrarnos en terreno rocoso, razón por la cual dejamos los bastones escondidos.
Cruzamos canchales de grandes rocas graníticas en dirección de un collado resguardado por una cresta, que era el paso de montaña hacia el glaciar. Un rebeco caminaba por la ladera tirando algunas rocas, los impactos de la caída se escuchaban fuerte en ese silencio de la montaña. Traíamos los cascos puestos para protegernos.
Llegamos al collado de nombre Rinnennieder. La vista del otro lado del valle era espectacular: un desierto de hielo.
Hasta ahora el clima estuvo nublado pero cruzado el collado se cambió el color del cielo de gris a muy azul y muy soleado.
Descendimos por terreno rocoso y suelto, por momentos muy resbaloso, hasta donde el track nos decía de ir a izquierdas pero no, imposible ir por ahí, había una pared vertical, lo cual se nos hizo raro, así que mirando ambos el mapa y algunos hitos mas abajo decidimos continuar descendiendo hasta el glaciar.
Llegamos al terreno de transición donde la tierra estaba congelada y las rocas estaban fijas al hielo. Estábamos justo debajo de una cresta donde toda la roca se veía suelta y de hecho estábamos en una pedrera formada por esas rocas que se caían. Había que actuar rápido, dijo Phil, para minimizar el riesgo de que algo nos cayera encima de forma natural porque la roca simplemente cae o por el paso de alguna cabra, que ya habíamos visto una antes en otro sitio tirando rocas.
A resguardo de un gran bloque granítico, nos pusimos los crampones, el arnés, las cintas y anillos cocidos, desenrollamos la cuerda y nos atamos, agarramos el piolet. Progresaríamos en ensamble pues el riesgo de crevasses y caer en ellas era real. Hicimos unos nudos de mariposa cada tantos metros para que en caso de caída, estos crearan fricción en el hielo y ayudaran en el frenado.
Desde allí hasta digamos el valle del Lüsener (que también está congelado) el glaciar es un terreno mas bien plano, con una leve inclinación descendiente de nuestra izquierda a derecha, oeste a este.
Avanzamos sin problemas sobre hielo duro. Habían formados múltiples riachuelos, algunos mas grandes como arroyos que era fácil cruzar.
El paso clave fue un río, tenía al menos 1m de ancho y había erosionado el hielo de tal forma que su cauce era como de 2 a 2.5m de ancho, con las paredes inclinadas haciéndolo aún más ancho y que teníamos que saltar. Fui primero. Me dice Phil, necesitas inercia, corre un poco, salta sin dudar. Dudo un poco antes de correr pero corro y salto, piolet en mano por si resbalaba y tenía que clavarlo al hielo para frenarme. Aterrizo en el lado opuesto sin problema. Me coloco en posición de asegurar con la cuerda en la espalda para proteger el salto de Phil, quien también llega sin problemas.
Seguimos avanzando y vemos algunas crevasses poco anchas pero muy profundas, algunas apenas en formación.
Llegamos al lado opuesto, cruzamos un puente de hielo con un vacío grande por debajo, puente que unía el glaciar y la roca. Creo que por allí comimos otros tres dátiles.
Continuamos ahora por el glaciar de la cuenca del Lüsener, este sí tenía pendiente, cada vez más pronunciada. El avance con crampones sobre hielo se sentía algo cansado, los pasos tienen mas fuerza que el andar normal, es como subir escaleras sin escalones, el peso del cuerpo cae en la parte frontal del pie, lo flexiona hacia arriba, el talón cae, se flexiona el tobillo... la operación se repite cientos de veces.
Dando la vuelta al glaciar miramos a nuestro destino: vemos el pico y una cresta que se prolonga por sus lados. Nos preguntamos por donde acometer el ascenso. Se ve por allí un collado, muy vertical y se ve que es una caída natural de rocas, mejor por ahí no. Podríamos continuar recto por el glaciar, directo a la base del pico, el glaciar se ve demasiado inclinado, no puede ser una ruta graduada fácil con tal pendiente de hielo, hubiéramos necesitado dos piolets y solo tenemos 1 cada quién. El track nos indica algo sobre subir por una pendiente rocosa que el autor de la ruta califica de "fácil". Nos dirigimos allí. De camino vemos caer una roca: del tamaño de un refrigerador, se soltó de nosedonde, el golpe dio un gran estruendo cuyo eco resonó por toda la cuenca, va resbalando a toda velocidad por la pendiente congelada, antes giró sobre sí, va golpeando otras rocas, imposible detener tal mole inmensa mas que cuando su inercia se termine, sigue golpeando otras rocas, se desliza decenas de metros hasta que encuentra su destino final, patinando suave, sutil y delicadamente, como si nada hubiera pasado. Me impresionó la violencia y el escándalo del evento.
Continuamos y llegamos al supuesto sitio donde el track indicaba una posible vía de acceso. Nos desatamos, guardamos cuerda y equipo innecesario. Evaluamos la situación: por la izquierda se veía un lugar escalable, por la derecha un diedro con una cascada, a la derecha de la cascada una pendiente tumbada bastante lisa pero con protuberancias que podrían ser potencialmente agarres.
Fuimos a probar por la izquierda... apenas comenzando ya era un apretón de escalada, no trepada, en terreno arenoso y húmedo, subí unos cuatro metros y se ponía peor, renunciamos a esa ruta.
Subir por el diedro hubiera sido quizá lo mejor, pero corría una cascada por ahí.
Vimos el slab, la pendiente tumbada; nuestra primera evaluación fue que se veía factible y no demasiado alta, unos 35m (días después sabríamos que en realidad fueron como 50m). Fuimos por ahí.
Nada más avanzar unos metros supimos que por allí no íbamos a bajar, subir sí pues ya estábamos ahí, pero bajar... no. No era la pendiente fácil que se veía desde la base y con botas un poco menos: roca suelta, pisaderas pequeñas o lisas o ninguna, agarres arenosos, pequeños o que se salían de su lugar. Ascendimos lentamente y con sumo cuidado porque esto se sentía tan cerca de la escalada en roca como cualquiera de los largos que escalamos días antes. Teníamos miedo pero no había espacio para atemorizarse, había que estar enfocado, el terreno era expuesto o más bien nuestra situación era de exposición tal que había muy poco margen para errores, un resbalón sería fatal. Miedo sí, miedo paralizante no. El ascenso hasta tuvo un crux, una secuencia de tres/cuatro movimientos para superar un gran escalón, con pies resbalosos/lisos y agarres precarios. Era la última prueba para ganarse el acceso a una gran repisa.
Ya en la repisa, intercambiamos opiniones sobre lo que acabábamos de escalar, nos sentimos orgullosos y satisfechos pero al mismo tiempo conscientes de la gravedad del terreno ascendido.
Invertimos mucho tiempo ya en los ascensos hasta aquí, llegamos a la cresta, evaluamos la situación. No teníamos acceso a ninguna información en tiempo real sobre el clima, solo el último pronostico de hace un par de horas y la visión de unas nubes oscuras moviéndose por el sur... estando a unos 500/600m del pico, decidimos regresar, haríamos cumbre otro día, estábamos satisfechos con lo hecho hasta el momento y ante la perspectiva de una posible tormenta no quisimos arriesgarnos. Nos comimos los últimos dátiles.
Emprendemos el regreso caminando por la cresta, buscando por donde bajar. Muy vertical por el oeste, imposible bajar por donde escalamos la subida, continuamos por donde las curvas de nivel en el mapa nos indicaban menor desnivel. Phil encuentra un cuerno de roca y dice: "hagamos rapel por aquí, tiramos la cuerda, yo bajo y si la cuerda no llegó al suelo montamos otro rapel y si no se puede bajar vuelvo a subir".
Prepara el anillo cosido rodeando el cuerno, con un mosquetón para abandonar. Saco la cuerda, Phil se coloca su asegurador y la cuerda por este. "Yo no traje asegurador", dije, "pero me descuelgo con nudo dinámico y un machard, no hay problema". No vimos problema en usar esa técnica. Phil comienza el descenso, le digo que me grite fuerte cuando llegue o lo que sea que pase y lo veo desaparecer mas allá del filo de la montaña...
Minutos después escucho un grito de júbilo, la cuerda había alcanzado una repisa, entonces el descenso estaba asegurado. Me aseguro con mi cabo de anclaje al anillo cosido, hago el nudo machard sobre la cuerda, que era delgada y le di 7 vueltas con el nudo, luego me pareció mucho y dejé solo 6 vueltas, me hago un nudo dinámico sobre un mosquetón HMS alargado con otro anillo cosido desde el anillo ventral de mi arnés, verifico todo el sistema y comienzo el descenso, que fue muy suave. Pude haber dejado esa séptima vuelta al nudo machard, porque dejaba correr bien la cuerda.
Ya en la repisa, guardamos el equipo que no usaríamos y nos dispusimos a buscar el descenso. Continuamos por donde el mapa indicaba el menor desnivel, encontramos unos hitos, bajamos directo al glaciar, encontrando unión entre roca y hielo, el regreso también estaba asegurado.
No se veía rastro de tormenta alguna, seguía muy soleado... aunque lo comentamos, no nos arrepentimos de nuestra decisión de regresar.
Nos ponemos los crampones, sacamos el piolet, pero esta vez no progresamos en ensamble pues ya vimos que no había ningún laberinto de crevasses.
Caminamos básicamente en linea recta y en bajada desde ese punto hasta nuestro destino, donde antes nos sentamos a ponernos los crampones. Ya no saltamos ningún río, solo arroyos de un paso largo de ancho. El hielo se ve azúl debajo de la superficie. Hay charcos un poco profundos con formaciones de hielo abstractas y hermosas en su interior, también color azúl.
Este desierto helado es tan hermoso como peligroso.
Llegamos sin percances al inicio de la ruta por el glaciar. Nos quitamos y guardamos el equipo para comenzar el ascenso al collado en esa cresta, para regresar al valle y el lago. Después de la escalada que hicimos antes, todo se siente más fácil, menos peligroso, más seguro.
Continuamos nuestro descenso, recogemos los bastones escondidos y llegamos al lago, donde nos sentamos a descansar un rato, curarnos las heridas y relajar los pies dentro del agua fría. Crecen unas plantas como de algodón en la orilla. No había rastro de la tormenta, pero da igual.
Bajamos al refugio, estamos algo cansados. Comemos cada quien dos salchichas con pan y una cerveza de trigo sin alcohol, compartimos un kaiserschmarrn, que es una cosa entre omelet y hotcake (pancake), cortado en trozos grandes de forma arbitraria y con mermelada de frutos rojos. Ya alimentados, continuamos el descenso al coche, pues esta noche no dormiríamos en el refugio, 8km más de bajada.
Llegamos exhaustos y nunca realmente nos llovió, salvo alguna brisa por momentos.
🩵🏔️
Lussener Spitze / Alpes Stubai
Distancia
12.90 km
Altitud mínima
2191 m
Altitud máxima
3206 m
Desnivel neto
1015 m
Desnivel acumulado
1566 m